Una gran mentira: la leyenda de Pinocho.
Sí, esa con la que nos acojonaban de pequeño. Es el gran mentiroso de la historia, pobre hombre. Pero no nos engañemos, si mientes, no te crece la nariz.
Menos mal, porque imaginemos, por un momento, que eso fuese verdad. ¿Sería acumulativo? Entones, ¿hasta dónde nos llegaría la nariz? Seguramente, nos empezaría a crecer desde el primer “yo no he sido” con mirada inocente a tu madre incluida y sería un no parar…
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